PAS: No abrir hasta el Domingo.
"Algunas personas se creen tanto que no se creen nada."
PAS dixit
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Se sentó frente al teclado, ávido por construir una historia de dos
pinceladas. Acariciándose la cara con una mano y rebuscando sin mirar en el
paquete aquel último cigarrillo que sabía tenía que seguir estando allí
comenzó a pensar en el escenario:
"En un rincón de luz y radio,
"rodeado de los acolchados
"sonidos de la muerte aparente...
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
No abrir hasta el Domingo
Anoche asusté al fantasma
Fue sin querer, tras meses de encuentros silenciosos. Convivir siempre es difícil, pero cuando tu compañero se limita a vagar por los pasillos sin rumbo ni motivo aparente, o simplemente te ignora cuando corres tras él gritando "alquiler" mientras agitas la factura mensual, todo puede volverse particularmente molesto.
SI NO SE HUBIERA ESTROPEADO LA MOTO
Aun no se había detenido del todo el tren y el chico de delante suyo ya
estaba manipulando el mecanismo de apertura de la puerta. Se le ocurrió lo
estúpido e inútil que resulta la prisa. Las puertas no se abrirían hasta que
el convoy estuviera totalmente parado, por mucho que aquel muchacho se
empeñara con aquel movimiento repetitivo y casi enfermizo en querer
precipitar los acontecimientos. No encontró sentido en aquella actitud [...]
estaba manipulando el mecanismo de apertura de la puerta. Se le ocurrió lo
estúpido e inútil que resulta la prisa. Las puertas no se abrirían hasta que
el convoy estuviera totalmente parado, por mucho que aquel muchacho se
empeñara con aquel movimiento repetitivo y casi enfermizo en querer
precipitar los acontecimientos. No encontró sentido en aquella actitud [...]
Noticias

Marco Stanley Fogg está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la luna. Hijo de padre desconocido, fue educado por el excéntrico tío Victor, que tocaba el clarinete en orquestas de mala muerte. En los albores de la era lunar, muerto su tío, Marco va cayendo progresivamente en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, hasta que la bella Kitty Wu lo rescata. Marco empieza entonces a trabajar para un viejo pintor paralítico y escribe su biografía, que éste quiere legar a su hijo, al que no llegó a conocer. Tras un largo periplo que lo lleva hasta el Oeste y bajo el influjo de la omnipresente luna, Marco descubrirá los misterios de su origen y la identidad de su progenitor.
Títulos de Tolstói, Dostoyevski y Leskov regresan en nuevas traducciones en una colección de El Aleph y Mario Muchnik 

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor