Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Viento
Todo danza en las afueras, en los entrapatios donde se cuelga la ropa mojada. Movimiento arbitrario que es el sueño de cualquier escritor que se respete. Estos días los avatares de la climatología encierran el misterio de lo indescifrable, ese estado de cosas que mucho tiene de exuberancia y poco de vacío.
El innegable
El innegable
Hablaba tanto el hijodeputa que daba asco, el cabrón. Toda la puta noche dando la brasa. Uno lanzaba una idea..... así como así..... y el cerdo de él la tomaba al vuelo y se dedicaba a mostrarnos lo mucho que sabe (porque eso, sin embargo, es innegable).
Con otro cubata adicional el problema se tornaba mas grave. Como avivar las llamas con queroxeno. Uno miraba en torno pidiendo cuartel como fuera. Pero la piedad siempre está lejos de lo cotidiano (jodida cosa que no entiendo, pero que es así).
Hablaba tanto el hijodeputa que daba asco, el cabrón. Toda la puta noche dando la brasa. Uno lanzaba una idea..... así como así..... y el cerdo de él la tomaba al vuelo y se dedicaba a mostrarnos lo mucho que sabe (porque eso, sin embargo, es innegable).
Con otro cubata adicional el problema se tornaba mas grave. Como avivar las llamas con queroxeno. Uno miraba en torno pidiendo cuartel como fuera. Pero la piedad siempre está lejos de lo cotidiano (jodida cosa que no entiendo, pero que es así).
CAFÉ CON GALLETAS
CAFÉ CON GALLETAS
En silencio, observaba cómo se hundían las galletas en su taza de café. Ayudaba con la cuchara, no fueran a salir a flote para respirar, las aplastaba y, una vez desmenuzadas a su gusto, se llevaba la taza a la boca, que bebía a sorbos ante la perpleja mirada de la clientela. A continuación se limpiaba la boca con una servilleta, se acodaba en la barra y clavaba los ojos en Molly, diligentemente trajinando tras la barra. Al cabo de quince minutos de vigilancia, dejaba unas monedas sobre el mostrador, dispuesto a abandonar el local.
En silencio, observaba cómo se hundían las galletas en su taza de café. Ayudaba con la cuchara, no fueran a salir a flote para respirar, las aplastaba y, una vez desmenuzadas a su gusto, se llevaba la taza a la boca, que bebía a sorbos ante la perpleja mirada de la clientela. A continuación se limpiaba la boca con una servilleta, se acodaba en la barra y clavaba los ojos en Molly, diligentemente trajinando tras la barra. Al cabo de quince minutos de vigilancia, dejaba unas monedas sobre el mostrador, dispuesto a abandonar el local.
Noticias


Desde niño he sido un lector asiduo de relatos de terror. Paradójico, porque no soporto las películas de horror. Pero cuando se refiere a literatura, tengo un gusto cultivado desde la infancia. Me deleito con las descripciones, con el suspenso creciente al voltear las páginas, con los monstruos que sólo habitan en la cabeza. Uno de mis autores preferidos es Howard Phillips Lovecraft, conocido mundialmente por Los mitos de Cthulhu. Con él aprendí sobre geometría no euclidiana, seres interdimensionales y otras pesadillas que acechan en la oscuridad. A propósito de estas fechas, les dejo con siete relatos magníficos (en orden inverso de preferencia) para que enriquezcan su biblioteca...

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor