Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Creer ahora
Hay un silencio de dunas,un rastro de besos aplazados,
un dolor atravesado en las pupilas.
Hay un encargo,un sacrilegio,una púrpura expectante ...
un dolor atravesado en las pupilas.
Hay un encargo,un sacrilegio,una púrpura expectante ...
La cruz de la cumbre
Allí en la cima del collado, cruce de caminos hermano del viento, todo era diferente.
Tan sólo unos minutos antes, al pie de la ladera se abría un valle frondoso con su río pequeño flanqueado de abedules, de robles, de sauces. Después de ascender por aquella carretera que se curva por la pendiente una y otra vez, llegó al alto del Foxo, paisaje de páramo y de pastos, de aire fresco y ventoso, de soledad mansa y apaciguante.
Tan sólo unos minutos antes, al pie de la ladera se abría un valle frondoso con su río pequeño flanqueado de abedules, de robles, de sauces. Después de ascender por aquella carretera que se curva por la pendiente una y otra vez, llegó al alto del Foxo, paisaje de páramo y de pastos, de aire fresco y ventoso, de soledad mansa y apaciguante.
Noticias
Títulos de Tolstói, Dostoyevski y Leskov regresan en nuevas traducciones en una colección de El Aleph y Mario Muchnik
El servicio se activa en estos días en 15 centros, aunque Cultura espera extenderlo a todos los 54 antes de diciembre.- El catálogo incluye casi solo clásicos
Tres personajes se ponen en marcha un desapacible día de invierno: un mercader, su criado y un caballo. Al mercader le guía el deseo de acumular fortuna, es decir (en el ideario tolstoiano), la codicia, el engaño, la explotación. Hay un bosquecillo en venta y no quiere que nadie se le adelante. El criado y el caballo viajan simplemente a donde les lleva su destino. Pero el camino está cubierto de nieve, se pierden, el frío y la oscuridad se ciernen sobre ellos...


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor