Amor crepuscular,
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
SIEMPRE SUCIA
Siempre sucia. La cocina estaba siempre sucia. Por mucho que frotase la grasa se pegaba a las paredes alicatadas, a los fuegos de la cocina, a la mesa de formica. Pasó el paño por ella con rabia. La mesa se tambaleó ruidosamente y Pepiño se volvió a mirarla desde su lugar detrás de la barra. La mirada que ella le devolvió le hizo encogerse de hombros con resignación. ¿Para qué discutir?, parecía decir su mirada, ya sé te pasará. Sí, se le pasaría, claro que se le pasaría. Siempre se le pasaba. No era un drama, no, el limpiar una y otra vez la misma mesa, la misma cocina, los mismos baños, qué puerca puede ser la gente, dios mío, en casa ajena, no es un drama barrer el mismo suelo, una y otra vez, pensó ella, mientras volvía a pasar el paño húmedo por esa mesa que, hiciese lo que hiciese, nunca quedaría lo suficientemente limpia.
LA DISCPLINA ES UNA VIRTUD CASTRENSE
Después de terminar mis estudios secundarios, conseguí empleo como oficinista en una Compañía de Seguros de Buenos Aires. Era un trabajo aburrido que se desarrollaba en un ambiente desagradable en al que todas las situaciones posibles estaban pautadas y además de ser obligatorio su cualquier falta llevaba las condignas sanciones, pero como yo tenía apenas veinte un años pronto me acomodé a ellas.
El edificio de la Compañía constaba de diez pisos que eran recorridos por cuatro ascensores. Dos de ellos estaban destinados al uso general, otro al personal jerárquico y el cuarto, alfombrado en rojo, y con tres espejos, estaba destinado al uso exclusivo del Presidente de la Compañía y al Gerente General, Fernando Heidder.
El edificio de la Compañía constaba de diez pisos que eran recorridos por cuatro ascensores. Dos de ellos estaban destinados al uso general, otro al personal jerárquico y el cuarto, alfombrado en rojo, y con tres espejos, estaba destinado al uso exclusivo del Presidente de la Compañía y al Gerente General, Fernando Heidder.
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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor