Bienvenid@

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Navytales v2010 - En su recuerdo
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Todo lo que aquí relato es totalmente cierto.

El 25 de diciembre hará 22 años que se fue papá. Se despidió, me dijo “esto se acabó chiquita” y tras una cortina de lágrimas lo escuché sabiendo que era verdad.

Se fue.

Vaya en su memoria.
Navytales v2010 - Ya vienen, ya llegan
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Ya vienen, ya llegan

Childhood Memories

Once upon a time I was a little kid, seven or eight years old. It is not that I had to be proud of that, I had not any merit of being that. It was mostly like a shame to be that small, but people around me had forgiven my insolence of being so small.

It was about like soup time. Then...


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O sea que era algo así como la hora de la cena.
Navytales v2010 - Divagación
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© gsmiga - DIVAGACIÓN
Heme aquí, caminando al borde del río. Sigo su curso que me llevará al mar. Son las nueve y cuarto de una gélida mañana de Navidad. Completamente solo, sin cruzarme con los habituales andarines, siento encima de mí el cielo gris, que contribuye a enfriar el escaso ánimo con que afronto la caminata. Al borde del agua la escarcha tamiza la vegetación y una madrugadora urraca que sale por mi izquierda se mente entre una mata de fentos a buscar algún alimento que sus perspicaces ojos han divisado.
Noticias
El préstamo de libros digitales llega a las bibliotecas públicas
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El servicio se activa en estos días en 15 centros, aunque Cultura espera extenderlo a todos los 54 antes de diciembre.- El catálogo incluye casi solo clásicos

Para llevarse 1.000 libros prestados de una biblioteca hace falta por lo menos una furgoneta. Y, desde luego, don de gente para convencer al bibliotecario. Pero en 15 bibliotecas públicas del Estado ya no hay tantas complicaciones. Basta con un lector y una tarjeta. Justo en estos días se está poniendo en marcha el proyecto aprobado en diciembre por el Ministerio de Cultura para que esos centros empiecen a prestar libros digitales.

El servicio funciona de forma parecida en las 15 bibliotecas. Tras registrarse, el usuario puede llevarse un e-reader ya cargado de libros electrónicos y quedárselo entre 15 y 45 días. El otro dato común entre todos los institutos involucrados es la inversión del ministerio: 130.000 euros, entre otras cosas, para adquirir 750 e-readers. Aunque los gastos y los lectores están destinados a aumentar. Rogelio Blanco, director general del Libro, explica por teléfono que Cultura espera extender el servicio a todas las 54 bibliotecas públicas del Estado a lo largo del año. Es la propuesta más relevante de la reunión en Vitoria del consejo de cooperación bibliotecario (compuesto por representantes del ministerio, de las Comunidades autónomas, de las universidades y de los editores) de la que Blanco acaba de salir.
Alba Brevis, nueva colección de clásicos en formato mini
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Tres personajes se ponen en marcha un desapacible día de invierno: un mercader, su criado y un caballo. Al mercader le guía el deseo de acumular fortuna, es decir (en el ideario tolstoiano), la codicia, el engaño, la explotación. Hay un bosquecillo en venta y no quiere que nadie se le adelante. El criado y el caballo viajan simplemente a donde les lleva su destino. Pero el camino está cubierto de nieve, se pierden, el frío y la oscuridad se ciernen sobre ellos...
Prohibido echar libros al retretre
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El gran periodista soviético Ilia Ehrenburg llegó a Moscú desde la Guerra Civil española donde estaba como corresponsal, y se asombró al encontrar en el ascensor de su casa un cartel que decía: "Prohibido echar libros al retrete. Los infractores serán descubiertos y castigados". Como aquellos forasteros que tanto irritaban a Pasternak, y años después a Joseph Brodski, aquellos forasteros que llegaban a la Rusia soviética y lo contemplaban todo con ojos maravillados y sin entender lo que estaba pasando, y a menudo sin quererlo entender, a Ehrenburg el cartel le chocó como una extravagancia y le costó comprender lo que significaba: que la posesión de ciertos libros era peligrosísima y había que desembarazarse de ellos por cualquier procedimiento, aunque fuera a costa de atascar las cañerías. Lo cuenta en sus memorias Gentes, años, vida (Planeta).