Bienvenid@

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Navytales v2010 - Ya vienen, ya llegan
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Ya vienen, ya llegan

Childhood Memories

Once upon a time I was a little kid, seven or eight years old. It is not that I had to be proud of that, I had not any merit of being that. It was mostly like a shame to be that small, but people around me had forgiven my insolence of being so small.

It was about like soup time. Then...


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O sea que era algo así como la hora de la cena.
Navytales v2010 - Divagación
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© gsmiga - DIVAGACIÓN
Heme aquí, caminando al borde del río. Sigo su curso que me llevará al mar. Son las nueve y cuarto de una gélida mañana de Navidad. Completamente solo, sin cruzarme con los habituales andarines, siento encima de mí el cielo gris, que contribuye a enfriar el escaso ánimo con que afronto la caminata. Al borde del agua la escarcha tamiza la vegetación y una madrugadora urraca que sale por mi izquierda se mente entre una mata de fentos a buscar algún alimento que sus perspicaces ojos han divisado.
Navytales v2010 - La luz de una estrella que no existe
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LA LUZ DE UNA ESTRELLA QUE NO EXISTE

1. Prince estaba muerto. No había duda: estaba muerto, por mucho que se empeñaran en reanimarlo echándole agua por la cara y dándole guantaditas. Acurrucado en aquella manta roja que les habían regalado los jóvenes voluntarios, murió mientras dormía sobre la colchoneta de espuma de bordes desmigajados. Se había meado encima además. Tenía un ojo abierto y otro medio guiñado, como si espiara a la muerte por el agujero de una cerradura.

© Sap
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Los complejos y el inconsciente.
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Publicado en la colección de Psicología de Alianza Editorial. Un Jung bastante más asequible en el aspecto literario y del que -aunque se tengan dudas de su certeza científica- se pueden extraer muchas reflexiones interesantes desde el punto de vista de la ética y el pensamiento. Os escribo cuando me faltan menos de diez páginas para acabarlo y tendré ganas de más. Tengo en la despensa Respuesta a Job, ojálá me interese la mitad de lo que éste.

Un saludo,
Tony.
El país de las últimas cosas.
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Me bajé y empecé a leer El país de las últimas cosas, de Auster. Supongo que habré leído una quinta parte. No leeré más. Te digo lo que me ha parecido:

Me ha parecido una parodia, sorprendente y abrumadora, de los muchos males de ese mundo. La idea me ha parecido original, y hasta podría tener algo de genial. Pero su desarrollo me ha cansado. He llegado a un punto en que lo que seguía ofreciendo dicha parodia me sobraba. Me ha parecido que insistir sin más, aunque fuera en términos distintos, en el salvaje y original retrato, resultaba ocioso. Se había dado la medida de las cosas, y sólo podía quedar el ingenio. Así ha sido. Si hace falta pediré disculpas a la Literatura y a quien sea, claro. Por otra parte, Coppelius, me satisface conocer algo realmente serio de ese autor y esa obrita, que debe ser una muestra muy representativa y conocida. Se agradece de veras la indicación.

Sebastián.
Navy Tales. Convocatoria 2008/2009.
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Jorfasan pregonó:

Instrucciones para escribir un navy tale diez minutos antes de la destrucción del mundo.

El objetivo es construir una máquina del tiempo. Escójase un sombrero parlanchín si es usted un fan del mago adolescente y sus cuitas de identidad contempladas en el reflejo platino de una americanexpress de ídem, y si no también, leñe, que está de moda. Aunque casi todos elegirán la gorrilla de Santa, uno aconseja la corona de cumple del Burrikín, básicamente pq la mayoría tendrá su patria en el absurdo peregrinaje de unos monarcas ancianos, zascandiles -seguidores de estrellas- y petados de mercancías que se revalorizan tras unos días de ruta camellil. Consultar otras opciones.

A continuación contémplese a sí mismo en el espejo. Lo ideal sería un espejo de maquillaje, iluminado por todos los ángulos que circundan el rostro y procurar así la ausencia de sombras, siempre proclives a esconder los matices y necesitamos precisamente esas hormigas para acarrear el material de la piel caída estos años todos. Ahora toca buscar.