Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
No hay monjas en Londres
El vuelo, que prometía ser corto, -“Apenas hora y media”, me habían asegurado en la agencia- se me había hecho eterno, debido en gran parte a los compañeros de viaje que me tocaron en suerte. Ocupaba el asiento de mi derecha, junto a la ventanilla, un hombre joven, moreno, muy guapo, con ese aspecto de elegante desaliño que delata a quien lo tiene todo y aparenta no poseer nada, que me dedicó una seductora sonrisa, dos níveos arcos de exagerada perfección, cuando ocupe mi asiento a su lado; sin embargo, tan prometedor y atractivo compañero de viaje se quedó dormido nada más despegar, comenzando a roncar casi instantáneamente, los ojos entornados que parecían mirarme de soslayo, la boca abierta mostrando sin tapujos su artificiosa arquitectura, un fino hilillo de saliva corriéndole barbilla abajo. De vez en cuando su cabeza, en medio de un más que inquieto sueño, caía hacia un lado, generalmente el izquierdo, amenazando con ir a parar sobre mi hombro, salpicando mi mejor chaqueta con su saliva ...
La tienda de cebollas picantes
Casilda, que en su juventud no se llamaba Casilda, sino Casildita, sentía una verdadera pasión por las cebollas picantes. Todas las mañanas, a eso de las seis, se levantaba Casilda y, en un tris-tras, de los que ya no existen, se preparaba para dirigirse a la tienda. La tienda, por supuesto, no abría hasta las 10. ¿ Dónde se ha visto que una tienda de cebollas picantes abra antes?. Pero a Casilda no le importaba. Era feliz esperando.
© la maga
18 sep 1997
© la maga
18 sep 1997
Noticias

EL CASO QUE CONMOCIONÓ LA BARCELONA DE 1912. Enriqueta Martí, llamada por la maledicencia popular "la vampira del Raval" y "la mala mujer", fue asediada por todo tipo de rumores desde el mismo momento en que la policía la detuvo, acusada de hacer desaparecer niños con los más aberrantes propósitos, desde convertirlos en objetos de placer de las clases más pudientes, hasta hacer ungüentos destinados a proporcionar la inmortalidad. Sin embargo, cuando una joven e indómita periodista pone todo su empeño en discernir qué se oculta tras estos aparatosos casos de desapariciones infantiles y explotación infantil, no tarda en surgir antes sus ojos toda una trama que se bifurca por los escenarios más inesperados: de los arrabales parisinos a los lujosos pisos de la alta burguesía catalana, de los café concierto y los prostíbulos de los barrios más turbios a los casinos y salas de fiesta de postín.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor