Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
No hay monjas en Londres
El vuelo, que prometía ser corto, -“Apenas hora y media”, me habían asegurado en la agencia- se me había hecho eterno, debido en gran parte a los compañeros de viaje que me tocaron en suerte. Ocupaba el asiento de mi derecha, junto a la ventanilla, un hombre joven, moreno, muy guapo, con ese aspecto de elegante desaliño que delata a quien lo tiene todo y aparenta no poseer nada, que me dedicó una seductora sonrisa, dos níveos arcos de exagerada perfección, cuando ocupe mi asiento a su lado; sin embargo, tan prometedor y atractivo compañero de viaje se quedó dormido nada más despegar, comenzando a roncar casi instantáneamente, los ojos entornados que parecían mirarme de soslayo, la boca abierta mostrando sin tapujos su artificiosa arquitectura, un fino hilillo de saliva corriéndole barbilla abajo. De vez en cuando su cabeza, en medio de un más que inquieto sueño, caía hacia un lado, generalmente el izquierdo, amenazando con ir a parar sobre mi hombro, salpicando mi mejor chaqueta con su saliva ...
La tienda de cebollas picantes
Casilda, que en su juventud no se llamaba Casilda, sino Casildita, sentía una verdadera pasión por las cebollas picantes. Todas las mañanas, a eso de las seis, se levantaba Casilda y, en un tris-tras, de los que ya no existen, se preparaba para dirigirse a la tienda. La tienda, por supuesto, no abría hasta las 10. ¿ Dónde se ha visto que una tienda de cebollas picantes abra antes?. Pero a Casilda no le importaba. Era feliz esperando.
© la maga
18 sep 1997
© la maga
18 sep 1997
Noticias
Siempre que le preguntan, Quim Monzó explica que Mil cretinos es su libro más alegre, pero no es verdad. Hay humor: un humor negro que tiñe los diecinueve relatos de este libro, pero ¿alegría? Quizá confort, porque resulta alegremente reconfortante pasar cuentas con el dolor, con la vejez, con la muerte, con el amor y con el desamor, con las rencillas cotidianas, con el vacío del paisaje. En Mil cretinos Monzó observa, divirtiéndose, el equilibrio entre la dicha y la desdicha: el hervor de la tristeza bajo un cielo tan azul que resplandece de felicidad. «Monzó sabe hacer que el lector sonría a pesar de ir hundiéndose paulatinamente en un cúmulo sensacional de miserias cotidianas. Son unos cuentos tan tristes y terribles como los que escribía Virgilio Piñeira» (Ponç Puigdevall, El País); «La mayor de las ternuras disimulada tras una inmisericorde crueldad. Qué grande es Quim Monzó» (Julià Guillamon, La Vanguardia).
Fahrenheit 451
"De alguna forma, en Estados Unidos todo tiene que producir dinero y todo ha de ser una competición", declaró el escritor estadounidense Chuck Palahniuk. El autor de 'El club de la lucha' presenta estos días en Madrid su última novela 'Snuff' (Mondadoori), en la que narra el reto al que se enfrenta una actriz porno, Cassey Wright, que quiere batir un record mundial de "polvos" consecutivos con hombres distintos en la última película que realiza.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor