Uds. publicaron un texto publicado en es.hum.lit. Pedí que lo cambiaran por contener errores pero el ofrecido también los tenía. Envío el definitivo. Gracias si es que pueden cambiarlo.
PacoZ.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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EL EXTRAÑO CASO DE LA DESPARICIÓN DE LA TÚNICA INCONSUTIL
Queda vedado pensar los viernes
Un pequeño "casi cuento", ligero e intrascendente.
Un hombre... sin suerte.
Está claro que lo tuviste todo en contra. Desde el comienzo de tu corta vida de 38 tacos. Movida, sí, pero llena de calamidades desde tu más tierna infancia. Tu papá se dedicaba a rocolectar algodón, allá, en Ar kansas, y como carecía de cualquier otra distracción a su alcance, se de dicaba en sus ratos de ocio a engendraros a vosotros. Unos dicen que fuísteis 15 hermanos, y otros elevan la cifra a 25. La verdad se que tú jamás la aclaraste, y la "tribu" a la que pertenecías se dispersó relati vamente pronto. Porque solamente os unía vuestra necesidad de superviven cia; de modo que cuando cada uno empezó a bandearse por su cuenta...man ta y carretera. Porque papá era muy severo. Te puso a recoger algodón a los 8 años de edad. Tenía una sutil teoría fruto de sus cavilaciones pe ripatéticas, cuando iba o venía de los campos, con el espinazo doblado por el duro trabajo..."Si tienes edad para sentarte a la mesa, también la tienes para coger el azadón". Simple y conciso, ¿verdad? No pudiste ir a la escuela hasta que en unión de tu mamá y algunos herma nos dejásteis a papá y os mudásteis a Missouri. Allí mudaste de vida, al menos en apariencia y durante una corta temporada. Conseguiste un traba jo mal pagado, dada tu inexistente capacitación profesional, y te dejas te caer por la escuela. Mala cosa. Eras grande y fuerte...y analfabeto. Y los chicos se reían de tí. Aquello-cavilaste-no ofrecía futuro.
© gsmiga
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Me las prometía muy felices de encontrar en este primer Ellroy que cae en mis manos la famosa concisión de estilo que ha hecho célebre al autor. Concisión que ha alcanzado en los últimos tiempos niveles abstractos según me contaron. Pero a pesar del alentador título, por seco, en “El asesino de la carretera” y chimpún, se puede tropezar uno con muchas otras cosas, pero en absoluto con la concisión. Tal vez sea éste fenómeno que se ha decantado en los últimos tiempos ya que la novela que nos ocupa aunque escrita en 1986, llega este año a los escaparates patrios con carácter de estreno preferente.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor