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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Un hombre... sin suerte.
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Está claro que lo tuviste todo en contra. Desde el comienzo de tu corta vida de 38 tacos. Movida, sí, pero llena de calamidades desde tu más tierna infancia. Tu papá se dedicaba a rocolectar algodón, allá, en Ar kansas, y como carecía de cualquier otra distracción a su alcance, se de dicaba en sus ratos de ocio a engendraros a vosotros. Unos dicen que fuísteis 15 hermanos, y otros elevan la cifra a 25. La verdad se que tú jamás la aclaraste, y la "tribu" a la que pertenecías se dispersó relati vamente pronto. Porque solamente os unía vuestra necesidad de superviven cia; de modo que cuando cada uno empezó a bandearse por su cuenta...man ta y carretera. Porque papá era muy severo. Te puso a recoger algodón a los 8 años de edad. Tenía una sutil teoría fruto de sus cavilaciones pe ripatéticas, cuando iba o venía de los campos, con el espinazo doblado por el duro trabajo..."Si tienes edad para sentarte a la mesa, también la tienes para coger el azadón". Simple y conciso, ¿verdad?

No pudiste ir a la escuela hasta que en unión de tu mamá y algunos herma nos dejásteis a papá y os mudásteis a Missouri. Allí mudaste de vida, al menos en apariencia y durante una corta temporada. Conseguiste un traba jo mal pagado, dada tu inexistente capacitación profesional, y te dejas te caer por la escuela. Mala cosa. Eras grande y fuerte...y analfabeto. Y los chicos se reían de tí. Aquello-cavilaste-no ofrecía futuro.

© gsmiga
Tenía que suceder
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
En un principio, con la crisis de las vacas locas en 1996, fueron quemadas más de tres millones en Gran Bretaña, pero no fue suficiente: el virus --hoy en día está muy claro quien lo difundió, viendo lo que vino después-- se extendió por el mundo entero, excepto en la India. Primero en el continente europeo y en Estados Unidos, más tarde en el resto. Los gobiernos comenzaron a limitar el consumo de carne de ternera, para luego prohibirlo. La Unión Europea y La Federación Eslava, con las mayorías ecologistas en sus parlamentos, se convirtieron en los adelantados de la nueva cruzada...

En 1999 otros germenes se contagiaron a los cerdos, a las ovejas, a los pollos. Paralelamente a la aprobación solemne en la ONU de la antigua Declaración de los Derechos de los Animales. Se incluyó el derecho a no ser alimento para otros animales, aunque los leones, los tigres, los lobos y los demás depredadores no hicieron caso del tal derecho. Pero los hombres..., los hombres teníamos inteligencia y la Internacional Verde ya empezaba a controlar los gobiernos mundiales, por lo que se prohibió comer carne y pescado en todas las regiones del planeta.

© 2010. Jose Puentes
Invisible, Paul Auster
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James Freeman, afamado escritor, recibe de parte de un antiguo amigo, Adam Walker, el manuscrito de unas memorias que recogen varios episodios acontecidos en 1967, cuando era un joven estudiante que se movía entre Nueva York y París. Estas páginas autobiográficas, que Walker organiza en capítulos titulados primavera, verano, otoño. sí, sí; como una pizza Cuatro Estaciones o las musiquillas esas del Vivaldi, son el grueso que conforma la última entrega de Paul Auster, o sea, la novela "Invisible".
Noticias
"Fabulosas narraciones por historias" Antonio Orejudo
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Ya conclusa no albergo dudas en cuanto a su recomendación, y si antes la regué con adjetivos como ligera y brutal, iconoclasta, irreverente, amena, divertida, golfa, erudita... ahora me veo en condiciones de añadir que es también cachonda, pedorrética y triste. Podría seguir pero no quiero pasar por un exagerao... Naturalmente estoy hablando de "Fabulosas narraciones por historias", una novela gorda de Antonio Orejudo, sujeto del que nada sabía y nada sé (bueno, ahora un poquillo), por lo que no esperen de mi parte comentarios que desvelen su biografía ni tampoco un breve dequévá de su libro, ya que considero que mi recomendación es bastante como para animarles a que se tiren sin el flotador de la sinopsis a la piscina de sus páginas y que desechen adelantos en el Interné. Tooooooma.

Eso sí, búsquenla y no duden en revolver Roma con Santiago para conseguirla, y si a su librero -en vista del interés que ha despertado en Uds. la novela- le apetece pícaramente sodomizarles, acepten el sacrificio seguros de que vale la pena si con ello nos aseguramos de gozar con una lectura tan jocunda y provechosa como la de -repito- "Fabulosas narraciones por historias" de Antonio Orejudo... ¡Pero criaturas, alegraos, si vais a gastarme el nombre de tanto bendecirlo!
J. D. Salinger otra vez.
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El escritor J. D. Salinger demandó ayer lunes al autor y a la editorial de un libro promocionado como la secuela de su novela clásica «El guardián entre el centeno», señalando que el trabajo infringe sus derechos de autor.
Alondra - In memoriam
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Nos dice Faisanes que tras la noticia de la muerte de Indah ha investigado sobre Alondra.
Su hermana le cuenta que falleció hace tres años, primavera del 2006
El último mensaje que encuentro de Alondra es de Marzo 2005

Cuelgo este poema suyo, "in memoriam"

Con mi cariño.

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Coincidir contigo quiero
por esos pequeños senderos de vida
que nadie nos conoce.

Coincidir contigo...
donde se acunan
los instantes de silencios
que damos por perdidos,
donde se iluminan
las serenas miradas
que buscamos en la lejanía,
y por donde vuelan
esos suspiros ahogados
que colgamos en el aire.

Coincidir levemente,
retrasando o adelantando,
el ritmo pesado de nuestra existencia.

Coincidir, sincronizarnos,
hacernos compás,
ritmo de sueños;
sabiendo tu, que te espero,
sabiendo yo, que me acompañas...

Sin ninguna coincidencia física que nos distancie...
Coincidir así, dulcemente,
formando un espacio nuestro
de instantes acompasados...

© Alondra

[Marzo - 2002]