En un principio, con la crisis de las vacas locas en 1996, fueron quemadas más de tres millones en Gran Bretaña, pero no fue suficiente: el virus --hoy en día está muy claro quien lo difundió, viendo lo que vino después-- se extendió por el mundo entero, excepto en la India. Primero en el continente europeo y en Estados Unidos, más tarde en el resto. Los gobiernos comenzaron a limitar el consumo de carne de ternera, para luego prohibirlo. La Unión Europea y La Federación Eslava, con las mayorías ecologistas en sus parlamentos, se convirtieron en los adelantados de la nueva cruzada...
En 1999 otros germenes se contagiaron a los cerdos, a las ovejas, a los pollos. Paralelamente a la aprobación solemne en la ONU de la antigua Declaración de los Derechos de los Animales. Se incluyó el derecho a no ser alimento para otros animales, aunque los leones, los tigres, los lobos y los demás depredadores no hicieron caso del tal derecho. Pero los hombres..., los hombres teníamos inteligencia y la Internacional Verde ya empezaba a controlar los gobiernos mundiales, por lo que se prohibió comer carne y pescado en todas las regiones del planeta.
© 2010. Jose Puentes
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Tenía que suceder
Invisible, Paul Auster
James Freeman, afamado escritor, recibe de parte de un antiguo amigo, Adam Walker, el manuscrito de unas memorias que recogen varios episodios acontecidos en 1967, cuando era un joven estudiante que se movía entre Nueva York y París. Estas páginas autobiográficas, que Walker organiza en capítulos titulados primavera, verano, otoño. sí, sí; como una pizza Cuatro Estaciones o las musiquillas esas del Vivaldi, son el grueso que conforma la última entrega de Paul Auster, o sea, la novela "Invisible". El túnel
Américo y yo estábamos sentados en la terraza del Café Latino, en el cas co viejo de Orense. La tarde de julio se deslizaba cálida y silente, en medio de un ambiente de modorra.
Conversábamos despacio, repasando los años vividos, evocando anécdotas de los viejos amigos, muchos de ellos desaparecidos para siempre. Ningu no de los dos poníamos empeño en nuestras evocaciones, y nuestras frases discurrían sin el hilo conductor de las conversaciones apasionadas, por- que la edad calma todas las vehemencias.
De pronto pasó una chica preciosa. Bien formada y de cara atrayente, li gerita de ropa como pedía la estación. Seguramente se dirigía al encuen tro de sus amigas, o de algún acompañante para pasar la tarde en el río.
Conversábamos despacio, repasando los años vividos, evocando anécdotas de los viejos amigos, muchos de ellos desaparecidos para siempre. Ningu no de los dos poníamos empeño en nuestras evocaciones, y nuestras frases discurrían sin el hilo conductor de las conversaciones apasionadas, por- que la edad calma todas las vehemencias.
De pronto pasó una chica preciosa. Bien formada y de cara atrayente, li gerita de ropa como pedía la estación. Seguramente se dirigía al encuen tro de sus amigas, o de algún acompañante para pasar la tarde en el río.
Noticias
¿Por qué las mujeres con clase tienen novios grunge? ¿Cómo crear un tiempo propio en la época del Tiempo™ tecnológicamente producido? Y sobre todo: ¿cómo ha llegado a un poblado melanesio ese hombre que grita: «¡Mí Homer Simpson! ¡Mí huir de televisión pública!»? La era de la implosión mediática demanda un nuevo modelo de ensayo que combine el fundamento de la investigación universitaria con el dinamismo de una revista de tendencias. Es así como Homo Sampler aborda un tema central: el tiempo en la sociedad de consumo. A lo largo de tres apasionados discursos creativos se exploran la huella de lo atávico en el pop, la importancia creciente del desecho en los paisajes eléctricos y las respuestas subjetivas a la «cronología objetiva» impuesta por el mercado. Tiempo regresivo, temporalidad en bucle y aceleración cronológica: el texto central de este tratado articula esos tres pasos por medio de un esquema minuciosamente estructurado: una verdadera «reconstrucción del día» en veinticuatro sustanciosas viñetas. Un libro que se lee como un ameno álbum razonado de la cultura contemporánea y que tiene el orden y el calado de una iluminadora teoría.
«El libro de Pierre Hadot "Plotino o la simplicidad de la mirada" es una obra maestra de la interpretación filosófica. Dicha maestría queda patente no sólo en la interpretación que Hadot realiza de Plotino, sino también en su presentación de una visión de la filosofía tan antigua como radical. Hadot es muy consciente de que hoy el viaje plotiniano del alma se percibe muchas veces con desconfianza. Al advertirnos de la amenaza de la mistificación, de la posibilidad de permitir que el misticismo conduzca a la mistificación, también insiste en que la experiencia vivida de Plotino no fue una forma de huida, un modo de evadirse de la vida, sino una forma de estar absolutamente presente en ella. ¿Cómo podemos llevar a cabo una autotransformación que sea experimentada como la apariencia de un mundo diferente, de una vida nueva? ¿Cómo convertir la práctica filosófica en un ejercicio vivido? La presentación que Hadot hace de Plotino nos proporciona los rigores de la filosofía, pero también sus gozos. No se me ocurre un mejor modo de llegar a esta experiencia de la filosofía que leyendo a Hadot leyendo a Plotino.»


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor