De los Hechos relativos a la dulce Afrodita
Está reputado que la divina Afrodita nació del caos entre la espuma agitada del mar. Y que su belleza surgió desnuda entre las olas. Unas historias dicen que navegó montada en el lomo de un calamar gigante. Éste cefalópodo se prestó gozoso para el transporte divino. Muchos fieles han deseado la suerte de esa sepia para así disfrutar del calor íntimo de la diosa aposentada sobre sus cuerpos hechos de carne mortal.
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El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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De los Hechos relativos a la dulce Afrodita
SOBRE LAS NAVIDADES, navytales 2009
Me llamó la atención de movida...y “de movida” tengo el primer tropiezo por dármelas de narrador sin serlo ya que, queriendo ser entendido por lectores españoles, me topo con que “movida” es en la península un lance de toreros, o una mera actividad en tanto que, entre nosotros los argentinos, al menos entre los porteños y sus alrededores, hacer una cosa “de movida” es empezar haciéndola, es decir no hacerla en una serie de actos sino hacer o decir algo como inicio de una alternativa.
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El buscador vuelve a la carga en su estrategia de incorporación al negocio de la venta de libros - Ofrecerá, antes de final de año, un catálogo de 400.000 títulos
La novela ha sido galardonada con el Premio RTL-Lire 2010.
Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor