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No lo sabía entonces pero al final, ahora que ya hay final y mi padre ha desaparecido, el único recuerdo bueno que guardo de mi padre aconteció durante las navidades previas a mi sexto cumpleaños. Tampoco lo sabía entonces pero ese suceso que ahora relataré estuvo siempre presente cuando pensaba en mi padre. Al comienzo como un suelo fijo y sólido desde donde, como todos los niños, levanté el ninot de el padre. Hasta el verano de los diez años. Y luego se quedó enterrado en la memoria, no muy profundamente, ya que accedía a él cuando trataba de entender el comportamiento de mi padre con ojos de niña grande, cuando me procuraba relatar a otros, a pocos, lo que era tener un padre alcohólico, un padre débil y un padre con cáncer incurable en su autoestima. Ni siquiera perdió fuerza como tal. Dejó un día de ser el contrapeso de su carácter y se quedó fosilizado como el único buen recuerdo. Sellado en una pelota de resina mate cada vez menos pegajosa, en medio de un millar de recuerdos amargos.
España está lleno de coches, pero casi no hay gasolina: algo así está ocurriendo con el sector del libro digital, a tenor de los últimos datos recopilados por el Observatorio de la Lectura y el Libro (un organismo dependiente del Ministerio de Cultura). Cada vez hay más aparatos de lectura (e-books) pero los contenidos autorizados y en castellano son un bien escaso: "2010 ha sido el primer año en el que el consumidor [español] ha tenido a su alcance una oferta más o menos amplia de dispositivos lectores. Sin embargo, esta disponibilidad de aparatos no ha venido acompañada en paralelo por una oferta de contenidos suficientemente capaz de responder a las necesidades del lector digital", señala la primera parte del estudio Situación actual y perspectivas del libro digital en España, difundido el jueves
El gobierno francés ha decidido retirar los actos de homenaje previstos para este año con motivo del 50º aniversario de la muerte del escritor Louis-Ferdinand Céline (1894-1961), debido a las presiones de grupos judíos.
La venta de libros electrónicos (que no los aparatos para su lectura) aumentó en enero un 116% respecto al mismo mes del año anterior en Estados Unidos, según las cifras de la Asociación Nacional de Editores. El valor absoluto fue de 70 millones de dólares (49,4 millones de euros) frente a los 32,4 millones (23 millones de euros) de enero del año anterior. La venta de libros de audio descargables también subió, un 8,8%.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor