- Lo que le decía, huelo la muerte.
- quiere uste decir a muerto. A cadaver.
- Pues no. A muerte. A la muerte.
- No lo entiendo. ¿podría explicarmelo más detalladamente?
© Zoref
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
mini yuyu tale, Yuyutales 2009
Asuntos de papá, Yuyutales 2009
Algunas veces desearía que mi papá fuera fontanero. Pero no es así. Mi papá se carga a las personas, mejor dicho, a algunas personas. O sea, que es asesino o criminal, que también se dice, aunque claro, a él no le gustan estas palabras ofensivas.
Los rebeldes, Sándor Márai
En momentos reseñeantes como éste, en que me entra al copo una novela de Sándor Márai de tan especiales características, me gustaría convertirme en el amigo Coppelius y redactar una reseña tal como esta obra merece (y necesita de sus conocimientos). Ante la imposibilidad del caso opto por servirla a pildorazos, técnica que posee para todos la ventaja de ser ligera de leer y, más todavía para servidor, de redactar.-"Los rebeldes". Novela de 1930, remozada en 1988. Un año antes de su suicidio. El autor consideraba su obra magna los volúmenes dedicados a la dinastía de los Garren: "Los rebeldes", "Los celosos", "Los ofendidos".
Noticias

Un grupo de antiguos amigos, que ya no tienen nada en común excepto un turbio episodio del pasado, se reúne en un refugio de montaña para pasar un fin de semana. La reunión sigue fielmente el guión habitual de estos casos, pero, en plena celebración, un acontecimiento externo alterará por completo sus planes. Sometidos a una creciente presión, cada individuo interpretará los acontecimientos según sus particulares obsesiones; y entre confesiones y rencillas largamente incubadas se irá recomponiendo un esquema sórdido e intrincado de las relaciones que los habían unido en el pasado, todo ello bajo la sombra de una amenaza cada vez más cercana y palpable.
Doyle (Edimburgo, 1859-1930) estudió Medicina en Londres a la vez que empezaba a esbozar el perfil de una especie de detective privado de capacidades analíticas y deductivas fuera de lo común: Sherlock Holmes. A pesar de crear otros dos personajes, nunca pudo librarse de la fama de este detective.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor