Empecemos con unos adjetivos:Impresionante, insólita, inefable, asombrosa...
Sí. La cantidad de café que llegan a beber estas criaturas suecas es sencillamente increíble. Ya sabía de la afición cafetera de los escandinavos pero nunca imaginé que podía ser tanta. Y si estas cantidades industriales que se reseñan en la novela toman los suecos, ¿qué será de los finlandeses, que según las estadísticas son el pueblo más cafetero del orbe como seguro confirmará Bubi? No me lo quiero ni imaginar. De hecho, tras respirar y parpadear, tomar café es la acción más veces realizada al cabo del día por estos personajes. Después le sigue el sentarse en el "arquibanco" de la cocina. Tras ello viene el caminar, el trabajar, el comer sandwiches, el hacerse el sueco, el practicar la caidita de Roma y el hablar. En último lugar, ocupando el puesto sesenta y siete, se encuentra el reír.
Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
Creo que no es ningún secreto que me gustan los clásicos. Por eso, a nadie le va a sorprender que hoy os hable de una de las novedades de la editorial Alba para este mes, que si por algo se destaca es por el tratamiento de lujo que le da a los autores clásicos. Así, desde el pasado día cuatro podéis encontrar en vuestras librerías Pobre gente, la primera novela de Fiódor M. Dostoievski. El precio, 18 euros, lo habitual de esta colección.
"Estupor y temblores" de la escritora belga nacida en Kobe, Japón, Amélie Nothomb, autora también del, dicho sea con todo respeto, cagarrazo ya reseñado aquí "Ácido sulfúrico", es una novela que publicada en 1999, recibió el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. Hay cosas que por mucho que se expliquen, de verdad que no se entienden.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor