Empecemos con unos adjetivos:Impresionante, insólita, inefable, asombrosa...
Sí. La cantidad de café que llegan a beber estas criaturas suecas es sencillamente increíble. Ya sabía de la afición cafetera de los escandinavos pero nunca imaginé que podía ser tanta. Y si estas cantidades industriales que se reseñan en la novela toman los suecos, ¿qué será de los finlandeses, que según las estadísticas son el pueblo más cafetero del orbe como seguro confirmará Bubi? No me lo quiero ni imaginar. De hecho, tras respirar y parpadear, tomar café es la acción más veces realizada al cabo del día por estos personajes. Después le sigue el sentarse en el "arquibanco" de la cocina. Tras ello viene el caminar, el trabajar, el comer sandwiches, el hacerse el sueco, el practicar la caidita de Roma y el hablar. En último lugar, ocupando el puesto sesenta y siete, se encuentra el reír.
Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
Me las prometía muy felices de encontrar en este primer Ellroy que cae en mis manos la famosa concisión de estilo que ha hecho célebre al autor. Concisión que ha alcanzado en los últimos tiempos niveles abstractos según me contaron. Pero a pesar del alentador título, por seco, en “El asesino de la carretera” y chimpún, se puede tropezar uno con muchas otras cosas, pero en absoluto con la concisión. Tal vez sea éste fenómeno que se ha decantado en los últimos tiempos ya que la novela que nos ocupa aunque escrita en 1986, llega este año a los escaparates patrios con carácter de estreno preferente.
Rudyard Kipling (1865, Bombay-1936, Londres), gran novelista y poeta británico, era hijo de un profesor de Escultura Arquitectónica establecido en Bombay. Los primeros cinco años de su vida los vivió casi como un indígena, correteando por los bazares y hablando indostaní, con su aya portuguesa y su criado hindú Meeta. A los 6 años sus padres lo enviaron a Inglaterra para recibir la consabida educación británica. Kipling reconoció esos años como los peores de su vida. Cinco años más tarde, ingresó en el United Service College, en Devonshire, y como no podían permitirse estudios superiores, su padre le encontró un empleo en Lahore, (Punjab) como asistente editor de un periódico local. Llegó a Bombay en octubre de 1882, hasta principios de 1889, en que fue relevado de su cargo.
La nueva y esperada novela de la escritora chilena Isabel Allende, "La isla bajo el mar", la historia de una esclava, una mulata vendida a los nueve años a un francés dueño de una importante plantación de azúcar en el Santo Domingo del siglo XVIII, llega mañana a las librerías de toda España y Latinoamérica.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor