Empecemos con unos adjetivos:Impresionante, insólita, inefable, asombrosa...
Sí. La cantidad de café que llegan a beber estas criaturas suecas es sencillamente increíble. Ya sabía de la afición cafetera de los escandinavos pero nunca imaginé que podía ser tanta. Y si estas cantidades industriales que se reseñan en la novela toman los suecos, ¿qué será de los finlandeses, que según las estadísticas son el pueblo más cafetero del orbe como seguro confirmará Bubi? No me lo quiero ni imaginar. De hecho, tras respirar y parpadear, tomar café es la acción más veces realizada al cabo del día por estos personajes. Después le sigue el sentarse en el "arquibanco" de la cocina. Tras ello viene el caminar, el trabajar, el comer sandwiches, el hacerse el sueco, el practicar la caidita de Roma y el hablar. En último lugar, ocupando el puesto sesenta y siete, se encuentra el reír.
Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
Convertir tu colección de música que se encuentra en viejos formatos (Vinilo, Cassettes) en archivos digitales siempre es algo complicado.
Coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Nikolái Gógol publicamos uno de sus relatos más originales y menos conocidos: «Vi». El mismo autor señala que «Vi es una creación colosal de la imaginación popular. Los ucranianos designan con ese nombre al jefe de los gnomos, cuyos párpados llegan hasta el suelo. Todo este relato es una leyenda popular». El cuento está lleno de elementos terroríficos y espectrales, destacando el maravilloso pulso narrativo de Gógol. El argumento nos muestra la condena de un inocente, al que solo puede reprochársele haber tenido un sentimiento ajeno a un verdadero cosaco: el miedo.
Una historia de amor.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor