Empecemos con unos adjetivos:Impresionante, insólita, inefable, asombrosa...
Sí. La cantidad de café que llegan a beber estas criaturas suecas es sencillamente increíble. Ya sabía de la afición cafetera de los escandinavos pero nunca imaginé que podía ser tanta. Y si estas cantidades industriales que se reseñan en la novela toman los suecos, ¿qué será de los finlandeses, que según las estadísticas son el pueblo más cafetero del orbe como seguro confirmará Bubi? No me lo quiero ni imaginar. De hecho, tras respirar y parpadear, tomar café es la acción más veces realizada al cabo del día por estos personajes. Después le sigue el sentarse en el "arquibanco" de la cocina. Tras ello viene el caminar, el trabajar, el comer sandwiches, el hacerse el sueco, el practicar la caidita de Roma y el hablar. En último lugar, ocupando el puesto sesenta y siete, se encuentra el reír.
Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
Watchmen es una obra mítica de los británicos Alan Moore, guionista, y Dave Gibbons, dibujante. Se editó, por primera vez, en formato comic-book, entre 1986 y 1987 se publicó en 12 entregas. La historia es una crítica a la sociedad occidental de su momento, mediados de los ochenta, y , por extensión, de la actualidad: sobre valoración del dinero, la lenta introducción de la tecnología en las facetas más pequeñas de la vida doméstica y cotidiana, los conflictos políticos entre las grandes potencias mundiales, etcétera. Es decir, un gran surtido de elementos que componen un acertado fresco de la sociedad de finales del siglo XX. 


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor