Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
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El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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"El tiempo de los trenes" Fernando Fernán-Gómez
Entre que me metía o no me metía con el primer tomazo de lo del sueco (que al final me he metido y llevo ya ¾ partes del volumen), se me presentó ante la pantalla este título de Fernando Fernán-Gómez, y quieras que no, ya fuera por retrasar el echarle las gafas al libraco y el darle otra oportunidad al eximio actor junto con lo breve de la obra, me decidió a leerla. También, la inmediatez que representa tenerla almacenada en el lector electrónico, sea todo dicho.
En la proximidad del tiempo aquel
Anteriormente los fósforos de seguridad no habían hecho acto de presencia...
Prisioneros de Brandashar [fragmento]
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Barnet Pool, Devenport, 27 de diciembre de 1831; el “Beagle”, pequeño barco planero de la Marina de Su Majestad, se hace a la mar. A bordo van dos hombres jóvenes, el primero, el capitán Robert FitzRoy, escocés de 26 años, hace tres años que ha recibido el mando del barco y el encargo de cartografiar las costas del sur del continente americano; el otro es un aspirante a pastor, de tan solo 21 años, procedente de buena familia y que ya muestra interés por la naturaleza, los animales y las plantas; su nombre, Charles Darwin.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor