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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
ella
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todo me recuerda a ella
penny sue
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El parece loco, ella lo está
Mi abuelita
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Las primeras referencias que tuve en mi ya lejana infancia de Henry Miller, Joyce, Proust y Faulkner, fueron a través de mi abuelita. De mi abuelita Carmela. Aún parece que la estoy viendo como solía contemplarla en mis años infantiles: vestida de riguroso luto (su hijo, mi tío Rafael, había fallecido al intentar atrapar un billete de mil pesetas del Monopoly que, volandero, se posó en un tejado), con su pañolón en la cabeza por el que asomaban las greñas canosas y calzada con unas alpargatas de cáñamo tan pretéritas como ella.
Noticias
Los objetos nos llaman.
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El escritor Juan José Millás confesó hoy en Sevilla que la idea de su última obra 'Los objetos nos llaman' "surgió de un sueño, en el que veía los cuentos como las calles del centro histórico de cualquier ciudad europea, cortos y estrechos. Era una pequeña Venecia llena de canales".
Viaje al fin de la noche - Louis-Ferdinand Céline.
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Original, satírico y subyugante es este clásico de necesaria lectura, que en 1932 publicó Luis-Ferdinand Céline. Una novela que propone un viaje por las principales aventuras que el siglo XX proporcionó al hombre: la guerra, la vida en las colonias y la emigración a Norteamérica. Viaje que arroja la única enseñanza de que el ser humano y sus miserias son iguales en todas las partes del mundo, por lo que la esperanza de escapar a nuestra propia realidad es más bien escasa.

por Sra. Castro.
La escritura y el dolor, Isabel Allende.
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E - ¿Escribis desde el dolor, para transmutar el dolor, para transformarlo?

I - Escribo para entenderlo, para entender el desorden de la vida; las cosas pasan simultáneamente y tan de prisa que uno no tiene tiempo de sentarse a analizarlas.
Yo me acuesto en la noche muerta de cansancio y no tengo tiempo para revisar lo que pasó en el día, pero todas las noches le escribo una carta a mi mamá y en esa carta, le cuento aunque sea someramente lo que pasó en el día.
Y nada más que por ese ejercicio de escribir en unas pocas líneas lo sucedido, no solamente lo registro y quedá grabado, sino que lo entiendo.
En la escritura le pongo un orden artificial al desorden de la vida.