- ¡Trae más agua, niña! -Le grité, frunciendo el ceño con toda la ferocidad de que era capaz. Pero la chiquilla me sacó la lengua y echó a correr hacia el camino, en dirección contraria a la fuente.
A mis espaldas sonó la risa aguda, infantil, del Nene:
- ¡Ay, maestro! Ni las niñas te tienen miedo -se burló, chasqueando los labios con desaprobación.
Desconcertado, me volví hacia Trini que, apoyada en la puerta de la chabola, parecía empeñada en recuperar algo valioso extraviado en los recovecos de sus uñas sucias y melladas. Comprendí. Lenta, intencionadamente, volqué de una patada la tina y el agua formó una breve laguna de espuma en la tierra reseca.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Fabada
El pub se llama Rênal y son las tres de la mañana. Lo obvio es que estoy borracho, lo gracioso es que me falta la billetera y lo paradójico...
El pub se llama Rênal y son las tres de la mañana. Lo obvio es que estoy borracho, lo gracioso es que me falta la billetera y lo paradójico es que me he puesto a pensar en Marina nada menos que en este pub que se llama Rênal. Justamente. Pavadita de shock intelectual que tendría Sorel pero nada más que de mirarla. Y ni hablar de la psicología, porque Marina te manda al loquero en dos patadas y encima no te tienen que llevar. Vas por tu cuenta, golpeás la puerta y pedís disciplinamieto químico y chaleco, por si las moscas.
Pero empecemos de nuevo. ¿Les dije la hora? El pub, claro, se llama Rênal. Ahora un paneo liviano para situarlos. Para empezar no se ve un carajo. De manera que el paneo, pero en fin. La barra a la derecha. Los tipos que la frecuentan pueden ser de cuatro a ocho dado que adhiero a los múltiplos de dos en las inmediaciones del medio litro. ...
Pero empecemos de nuevo. ¿Les dije la hora? El pub, claro, se llama Rênal. Ahora un paneo liviano para situarlos. Para empezar no se ve un carajo. De manera que el paneo, pero en fin. La barra a la derecha. Los tipos que la frecuentan pueden ser de cuatro a ocho dado que adhiero a los múltiplos de dos en las inmediaciones del medio litro. ...
Ella iba delante
Ella iba delante sin forzar el paso; o acaso sí para no dejarlo demasiado atrás. Era rubicunda y regordeta. La piel muy blanca y unos mofletes encarnados adornaban su rostro. Era una de esas mujeres maduras de mi tierra que parecen haber salido a descansar al sol después de ensayar como walkirias en los Nibelungos o quizá recién llegadas de Suavia a invadir Galicia.
Tras unas semanas de clima invernal la tarde calurosa invitaba a pasear por aquella acera que rodea el jardín lleno de flores.
Tras unas semanas de clima invernal la tarde calurosa invitaba a pasear por aquella acera que rodea el jardín lleno de flores.
Noticias
Karel Capek (1890-1938) es uno de los pocos escritores checos cuyas obras han sido traducidas a las más diversas lenguas. Sus piezas dramáticas R.U.R. (Rossum’s Universal Robots, 1920) –donde se emplea por primera vez la palabra «robot» referida a autómatas mecánicos– y El juego de los insectos (1921), que advierten de los peligros que acechan a una sociedad maquinista, obsesionada por la producción y el consumo, cosecharon un éxito inmediato en Londres y Nueva York. Como H.G. Wells, Capek es uno de los pioneros de la «novela de anticipación» y sus brillantes invenciones encubren preocupaciones éticas y sociales derivadas de una situación histórica plagada de amenazas (III Reich), como queda de manifiesto en sus novelas La fábrica de absoluto (1922), Krakatit (1924), y La guerra de las salamandras (1936), obras plenas de imaginación, humor y crítica social.
¿Por qué las mujeres con clase tienen novios grunge? ¿Cómo crear un tiempo propio en la época del Tiempo™ tecnológicamente producido? Y sobre todo: ¿cómo ha llegado a un poblado melanesio ese hombre que grita: «¡Mí Homer Simpson! ¡Mí huir de televisión pública!»? La era de la implosión mediática demanda un nuevo modelo de ensayo que combine el fundamento de la investigación universitaria con el dinamismo de una revista de tendencias. Es así como Homo Sampler aborda un tema central: el tiempo en la sociedad de consumo. A lo largo de tres apasionados discursos creativos se exploran la huella de lo atávico en el pop, la importancia creciente del desecho en los paisajes eléctricos y las respuestas subjetivas a la «cronología objetiva» impuesta por el mercado. Tiempo regresivo, temporalidad en bucle y aceleración cronológica: el texto central de este tratado articula esos tres pasos por medio de un esquema minuciosamente estructurado: una verdadera «reconstrucción del día» en veinticuatro sustanciosas viñetas. Un libro que se lee como un ameno álbum razonado de la cultura contemporánea y que tiene el orden y el calado de una iluminadora teoría.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor