Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Pandoro o El príncipe azul
Te lo encuentras una mañana al llegar a la oficina, una plantita indefensa que ha brotado repentinamente en la mesa de al lado. Se muestra tan indignado, tan sorprendido, al enterarse de que está ocupando el puesto de una muchacha a la que no se le ha renovado el contrato por quedarse embarazada, que no tienes más remedio que encontrarle encantador. Además, es tan hermoso, un poco bajito quizá, su cara te suena, claro, aquel folleto del hipermercado, él parece tan humilde, tan accesible que resulta fácil acercarse a él y preguntarle ...
bellas artes
bellas artes
romperé en mil pedazos el espejo
y usaré cada trozo como un arma;
romperé en mil pedazos el espejo
y usaré cada trozo como un arma;
MATAR EL TIEMPO
En cierto pueblo de algún lugar es bien conocida la habilidad que tienen algunos de sus habitantes para matar el tiempo. Es maravilloso verlos reurnirse en pequeños grupos los fines de semana para, armados de escopetas y perros, partir al campo a la caza del tiempo.
Noticias
De la investigación de un enigma en el Toledo musulmán a la legendaria construcción del reloj de Praga, de las visiones apocalípticas de un ayudante de alquimista a las ficciones futuristas de un escritor en el Londres victoriano, en este volumen el lector encontrará clepsidras y gólems, autómatas y pájaros mecánicos, azufre y melodías; historias que se trenzarán a través del tiempo en inesperadas relaciones hasta desvelarnos su misterio. Juan Jacinto Muñoz Rengel, uno de los mayores especialistas del relato en España, nos muestra con estas ficciones la gran calidad de su escritura y su capacidad para enhebrar once artefactos con la precisión de un maestro relojero. En definitiva, las razones que han hecho de él uno de los autores de cuento más galardonados de este país.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor