Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Pandoro o El príncipe azul
Te lo encuentras una mañana al llegar a la oficina, una plantita indefensa que ha brotado repentinamente en la mesa de al lado. Se muestra tan indignado, tan sorprendido, al enterarse de que está ocupando el puesto de una muchacha a la que no se le ha renovado el contrato por quedarse embarazada, que no tienes más remedio que encontrarle encantador. Además, es tan hermoso, un poco bajito quizá, su cara te suena, claro, aquel folleto del hipermercado, él parece tan humilde, tan accesible que resulta fácil acercarse a él y preguntarle ...
bellas artes
bellas artes
romperé en mil pedazos el espejo
y usaré cada trozo como un arma;
romperé en mil pedazos el espejo
y usaré cada trozo como un arma;
MATAR EL TIEMPO
En cierto pueblo de algún lugar es bien conocida la habilidad que tienen algunos de sus habitantes para matar el tiempo. Es maravilloso verlos reurnirse en pequeños grupos los fines de semana para, armados de escopetas y perros, partir al campo a la caza del tiempo.
Noticias
Convertir tu colección de música que se encuentra en viejos formatos (Vinilo, Cassettes) en archivos digitales siempre es algo complicado.
Coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Nikolái Gógol publicamos uno de sus relatos más originales y menos conocidos: «Vi». El mismo autor señala que «Vi es una creación colosal de la imaginación popular. Los ucranianos designan con ese nombre al jefe de los gnomos, cuyos párpados llegan hasta el suelo. Todo este relato es una leyenda popular». El cuento está lleno de elementos terroríficos y espectrales, destacando el maravilloso pulso narrativo de Gógol. El argumento nos muestra la condena de un inocente, al que solo puede reprochársele haber tenido un sentimiento ajeno a un verdadero cosaco: el miedo.
Una historia de amor.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor