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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Pandoro o El príncipe azul
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
Te lo encuentras una mañana al llegar a la oficina, una plantita indefensa que ha brotado repentinamente en la mesa de al lado. Se muestra tan indignado, tan sorprendido, al enterarse de que está ocupando el puesto de una muchacha a la que no se le ha renovado el contrato por quedarse embarazada, que no tienes más remedio que encontrarle encantador. Además, es tan hermoso, un poco bajito quizá, su cara te suena, claro, aquel folleto del hipermercado, él parece tan humilde, tan accesible que resulta fácil acercarse a él y preguntarle ...
bellas artes
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bellas artes

romperé en mil pedazos el espejo
y usaré cada trozo como un arma;
MATAR EL TIEMPO
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
En cierto pueblo de algún lugar es bien conocida la habilidad que tienen algunos de sus habitantes para matar el tiempo. Es maravilloso verlos reurnirse en pequeños grupos los fines de semana para, armados de escopetas y perros, partir al campo a la caza del tiempo.
Noticias
La Sombra del Águila.
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La Sombra del Águila está ambientada en 1812 y nos cuenta la historia de un grupo de soldados españoles enrolados a la fuerza en el ejercito de Napoleón durante la durísima campaña de Rusia. Durante una de las batallas, Napoleón observa como unos soldados atacan valientemente a los rusos. Napoleón pregunta a sus oficiales quienes son esos valientes y estos le responden que son los soldados españoles del Ejercito Imperial. El Emperador decide enviar a su caballería al mando del Mariscal Murat para que ayude a los españoles. Murat y los españoles consiguen una gran victoria cuando derrotan valientemente a los rusos. Lo que no se puede imaginar el Emperador es que esos soldados españoles intentaban desertar y unirse al ejercito ruso.

La Sombra del Águila es un libro altamente recomendable para los seguidores de Pérez-Reverte y para los amantes de la lectura en general. Es un libro que se lee con fluidez y esta escrito con toda la maestría de la que es capaz su autor.

Manuel Castilla Gómez.
Francisco González Ledesma en La Magrana.
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Ha salido a la venta un libro titulado "Diàlegs a Barcelona" cuyos autores son el escritor y periodista Francisco Gonzalez Ledesma (1927) y el filólogo Javier Pérez Andújar (1965). Está en catalán. Se hace un repaso a la trayectoria literaria y humana de Francisco. Se pueden leer páginas muy interesantes donde se cuentan, entre otras historias, sus inicios como autor, sus contactos con Editorial Bruguera, su pseudónimo Silver Kane, su relación con profesionales de la novela barata y del tebeo patrios, sus trabajos de literatura general, sus problemas personales y artísticos con la censura franquista (que le prohibieron editar con su propio nombre), etc...

Los nombres de autores comentados en el libro van desde Ray Bradbury hasta Marcial Lafuente, pasando por Francisco Umbral, "Los hermanos Karamazov", "El Señor de los Anillos" de Tolkien, "El Quijote", Escobar, Victor Mora, Peñarroya, Cifré, etc...
"Gigi". Colette.
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Qué tienen aquellas mujeres de principio del siglo XX que con solo tocar, con la yema de los dedos, las puertas del infierno las convertían en el jardín de las delicias. Sudar, sangrar, llorar, soñar: dormir o morir, masticar la tierra y beberse a tragos grandes esas puertas, aunque sean las del mismísimo infierno.
Las novelas de Colette siempre me hacen sonreír. Gigi es una sonrisa desdentada y feroz, y sin embargo parece tan tierna… ¿puede ser la ternura, feroz? Puede ser, sobre todo bajo la lente de la lucidez descarnada. Por qué escapa Gigi a la alienación, por qué escapó Colette. Qué ocurre cuando la franqueza es un exceso, cuando vivir es un exceso: pasearse por el quicio de las calles embarradas de Paris, desafiando a la gravedad. ¿Hay algo más abajo del suelo embarrado del París de principios de siglo? Sí, el abismo insondable de la naturalidad.

Mi abuela, que era una mujer de aquellos tiempos, aunque no parisina, vivió estas abundancias, también, en su ambiente rural. Siempre que la recuerdo le acompaña un día lluvioso, tenía ojos de gata triste, como Colette, seguramente, como Gigi. Dónde están sus días luminosos: se los bebió a grandes tragos, como si fueran las puertas del mismísimo infierno, igual que ellas, y me dejó para el recuerdo, sus fríos días de invierno.

Flantains