Bienvenid@

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
el jorobado de notre dame
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
Llevaba diez meses trabajando en el almacén del Viejo. Era junio y el calor, la miseria, el olor de la madera y la constante pelea con las ratas me tenía ya hasta los cojones. Todo lo que había que hacer en el mundo era madrugar, barrer y apilar cajas y cajas de comida que jamás llegaban a venderse. Parecía como si nada tuviera salida. La misma mierda allá donde dejaras caer la mirada, la mueca de aburrimiento mortal en todas las paredes.

En toda la ciudad parecía haber no más de seis tipos legales, con los que beber o hablar de tías. Todo lo demás estaba hundido y cansado, ni brizna de vida en sus ojos, incapaces de reírse o de gritar, sin pasión, sin un mínimo poso de rabia que pudiera estallar aun. Ninguna esperanza. Carlos era uno de ellos. Cuando estaba sobrio era manso como un cachorro, uno podía ver aún lo que hubiera sido capaz de lograr en otra vida. Siempre tenía otra cerveza en la mano, y otra, y otra más. Era el tipo que más bebía en el mundo, el único que parecía saber de qué coño iba todo aquello y como actuar ante lo irremediable. Cada mañana se levantaba dos horas antes que nosotros. Echaba un polvo de urgencia y bajaba a emborracharse.
exin castillos
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Alguien me dijo: Vivirás mejor en una casa desnuda.

Empecé por vaciar los armarios. La ropa volaba por la ventana y desaparecía pronto de las aceras. Algunas piezas que nadie quiso quedaron allí como animales vacíos ...
Comportamiento de las jirafas
Textos · Usenet - Narrativa · Leer
A las jirafas les gustan les gustan los puentes. A las jirafas también les gustan los ríos. Si un puente describe su trayectoria sobre un río, uniendo ambas orillas, y ha tomado el nombre de dicho río y una jirafa pasa sobre ese puente que pasa sobre ese río, esa jirafa será en extremo feliz...
Noticias
Correspondencia (1951-1970)
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Esta Correspondencia entre Paul Celan (Czernowitz, Bucovina, 1920-París, 1970) y Gisèle Celan-Lestrange (París, 1927-1991) es un doble viaje que marca el tiempo de intensas cercanías y de silencios dramáticos, desde los primeros encuentros a finales de 1951 hasta aquellas distancias de los últimos años que se registran apenas unas semanas antes de la desaparición del poeta, en abril de 1970. Entre una y otra fecha discurre una historia intensa que la Correspondencia aquí editada describe con materiales que recorren por igual la experiencia humana, la vida amorosa, la biografía intelectual, los difíciles pasos de la escritura y del arte, ese viaje que va discurriendo entre las dos orillas de uno y otro, y que ha sido documentado de manera celosa por Bertrand Badiou.
Me cago en mis viejos.
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El diario adolescente de Carlos Cay, en forma de libro

Después de un verano extraño, de una escurridiza pero intensa presencia en EL PAÍS con su diario entre nihilista, tierno y furioso, Carlos Cay vuelve a dar señales de vida. Lo hace con un libro en el que reunirá los artículos que aparecieron en la Revista de Verano bajo el título Me cago en mis viejos...
Las aventuras de Mimí Akcentijevic
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Retrato de Mimí Akcentijevic

Mimí Akcentijevic tiene cabeza, y en ella todo lo necesario. Ojos, boca, etcetcétera. Su cuerpo es esbelto, lináceo. Tiene unas tetas firmes y bonitas, estaría bien que fueran un poco más grandes, pero bueno. Tiene unas piernas largas y delgadas, y un culo estupendo. Genitales también, por supuesto, y estómago, hígado... Tiene de todo, Mimí Akcentijevic, incluso, en el pecho, un vacío, que late como un reloj, como un corazón.

La reputación de Mimí Akcentijevic

El doctor Kostic hablaba en sueños y, consciente de ello, a todas las amantes les daba nombres tipo: Hermana, Bebé, Pequeña, Querida, Guapa, de manera que su mujer nunca podía saber a qué persona mencionaba en los parloteos nocturnos. Puesto que ya había agotado muchos seudónimos, y no quería repetirse, a Mimí Akcentijevic le correspondía llamarse Pequeña Fulana...