ELLA SIEMPRE DECÍA QUE SÍ
Ella siempre decía que sí porque había aprendido que nunca se sabe bajo qué apariencia puede esconderse un ángel y no quería que volviera a pasar lo que había ocurrido con Ezequiel, el herrero. Decía que sí a las miradas, a los movimientos, a los saludos, a los gestos... Decía que sí con una sonrisa, tímida y breve, que pretendía ante todo mostrar su buena disposición ante la posible aparición de uno de ellos. Luego bajaba discretamente la cabeza para no dar lugar a malentendidos. No es que lo de los ángeles ocurriera muy a menudo pero, a veces, ocurría.
© Vichoff
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Navytales v2010 - La hija del Técol
La hija del Técol
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Mi madre está de los nervios, mil veces más excitada que yo mismo, que no me encuentro exactamente nervioso sino algo incómodo y tenso.
Y no debería ser para tanto, simplemente sucede que esta noche voy a conocer a los padres de la chica con la que salgo desde hace tres años. Y al fin ha llegado ese gran día, precisamente hoy -veinticuatro de diciembre- voy a conocer a la familia de la mujer a la que amo.
Me da cosa dejar a mi madre sola esta noche, la verdad, pero Cecilia ha insistido tanto que no puedo negarme. Por otro lado mamá está encantada, no le importa que nadie haya sugerido invitarla a ella, sólo quiere que mis relaciones con esa chica se “formalicen”.
© Archiduque Rainer Della Maif von Medina Arunda und Taxis
Descarga la edición en PDF.
Léelo en el blog del autor.
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Mi madre está de los nervios, mil veces más excitada que yo mismo, que no me encuentro exactamente nervioso sino algo incómodo y tenso.
Y no debería ser para tanto, simplemente sucede que esta noche voy a conocer a los padres de la chica con la que salgo desde hace tres años. Y al fin ha llegado ese gran día, precisamente hoy -veinticuatro de diciembre- voy a conocer a la familia de la mujer a la que amo.
Me da cosa dejar a mi madre sola esta noche, la verdad, pero Cecilia ha insistido tanto que no puedo negarme. Por otro lado mamá está encantada, no le importa que nadie haya sugerido invitarla a ella, sólo quiere que mis relaciones con esa chica se “formalicen”.
© Archiduque Rainer Della Maif von Medina Arunda und Taxis
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Mi familia y otros animales (II)
Mi familia y otros animales (II)
Mi hermana me había contado también cuando éramos dos crías una divertida historia que hacía alusión a otra real hembra de la familia, historia que le había sido referida por una nanny que entró al servicio de la casa desde el nacimiento de Margot. Al parecer, la bisabuela Dolores, una castellana de rompe y rasga, casada con un rico cacique de pueblo y con seis hijos, se enredó sin enmienda en la urdimbre de un representante de tejidos de Tarrasa, que había ido a parar por allí ofreciendo su género, y ni corta ni perezosa abandonó marido, hijos, casa y fortuna y se fugó con el desconocido, que era doce años menor que ella. Nadie la volvió a ver nunca más después de aquella noche en que una carreta clandestina la había arrancado de su cárcel dorada.
Mi hermana me había contado también cuando éramos dos crías una divertida historia que hacía alusión a otra real hembra de la familia, historia que le había sido referida por una nanny que entró al servicio de la casa desde el nacimiento de Margot. Al parecer, la bisabuela Dolores, una castellana de rompe y rasga, casada con un rico cacique de pueblo y con seis hijos, se enredó sin enmienda en la urdimbre de un representante de tejidos de Tarrasa, que había ido a parar por allí ofreciendo su género, y ni corta ni perezosa abandonó marido, hijos, casa y fortuna y se fugó con el desconocido, que era doce años menor que ella. Nadie la volvió a ver nunca más después de aquella noche en que una carreta clandestina la había arrancado de su cárcel dorada.
Noticias
París, 1 ene - Cincuenta años después del accidente de tráfico que acabó con la vida de Albert Camus (1913-1960) cuando se encontraba en la cúspide de su carrera, Francia recuerda al autor de "El extranjero", una de las figuras más relevantes de sus letras.
En Los viajes de Marco Polo, algo así como un estudio de mercado del siglo XIII, podemos encontrar la historia o leyenda de los tres Reyes Magos. Más concretamente en los capítulos 30 y 31 del libro citado que reproducimos aquí. A mi personalmente me gusta más la historia de los Reyes que las figuras relacionadas con el solsticio de invierno, como son el Olentzero, Papa Noel y similares. Hay muchas razones, citaré la más interesante.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor