TARA Tara presentía cuándo vendría la bola de fuego. Sencillamente se despertaba, se levantaba del lecho de pieles en que dormía con su familia, reptaba por el estrecho pasillo común que daba a la escala y trepaba hasta lo alto de la cueva. Al asomarse por entre los enormes troncos que formaban la empalizada, podía ver el resplandor que anunciaba que, una vez más, vendría. Así había sido todos los días desde que podía trepar la escala ella sola, sin que su madre la llevara asida a la espalda con la piel del oso sobre la que ahora dormía. Y así sería un día más. © Blanca Barojiana.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Navytales v2010 - Vidas paralelas
Vidas paralelas
Erase una vez en la que de entre todas las cosas que ocurren hubo una que paso a relatarte.
Era el día 23 de abril de 2103 cuando Aura774132 entró en casa y se acomodó en el sofá.
Finalizado su tiempo de trabajo un trasporte seguro le llevó a él y a otros trabajadores a sus residencias seguras. Habitáculos compuestos por una estancia con un sofá cama, una mesa baja, una televisión-servidor integrada y un cuarto para el aseo.
© azx
Erase una vez en la que de entre todas las cosas que ocurren hubo una que paso a relatarte.
Era el día 23 de abril de 2103 cuando Aura774132 entró en casa y se acomodó en el sofá.
Finalizado su tiempo de trabajo un trasporte seguro le llevó a él y a otros trabajadores a sus residencias seguras. Habitáculos compuestos por una estancia con un sofá cama, una mesa baja, una televisión-servidor integrada y un cuarto para el aseo.
© azx
Navytales v2010 - Ella siempre decía que si
ELLA SIEMPRE DECÍA QUE SÍ
Ella siempre decía que sí porque había aprendido que nunca se sabe bajo qué apariencia puede esconderse un ángel y no quería que volviera a pasar lo que había ocurrido con Ezequiel, el herrero. Decía que sí a las miradas, a los movimientos, a los saludos, a los gestos... Decía que sí con una sonrisa, tímida y breve, que pretendía ante todo mostrar su buena disposición ante la posible aparición de uno de ellos. Luego bajaba discretamente la cabeza para no dar lugar a malentendidos. No es que lo de los ángeles ocurriera muy a menudo pero, a veces, ocurría.
© Vichoff
Ella siempre decía que sí porque había aprendido que nunca se sabe bajo qué apariencia puede esconderse un ángel y no quería que volviera a pasar lo que había ocurrido con Ezequiel, el herrero. Decía que sí a las miradas, a los movimientos, a los saludos, a los gestos... Decía que sí con una sonrisa, tímida y breve, que pretendía ante todo mostrar su buena disposición ante la posible aparición de uno de ellos. Luego bajaba discretamente la cabeza para no dar lugar a malentendidos. No es que lo de los ángeles ocurriera muy a menudo pero, a veces, ocurría.
© Vichoff
Noticias
La venta de libros electrónicos (que no los aparatos para su lectura) aumentó en enero un 116% respecto al mismo mes del año anterior en Estados Unidos, según las cifras de la Asociación Nacional de Editores. El valor absoluto fue de 70 millones de dólares (49,4 millones de euros) frente a los 32,4 millones (23 millones de euros) de enero del año anterior. La venta de libros de audio descargables también subió, un 8,8%.
Marco Stanley Fogg está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la luna. Hijo de padre desconocido, fue educado por el excéntrico tío Victor, que tocaba el clarinete en orquestas de mala muerte. En los albores de la era lunar, muerto su tío, Marco va cayendo progresivamente en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, hasta que la bella Kitty Wu lo rescata. Marco empieza entonces a trabajar para un viejo pintor paralítico y escribe su biografía, que éste quiere legar a su hijo, al que no llegó a conocer. Tras un largo periplo que lo lleva hasta el Oeste y bajo el influjo de la omnipresente luna, Marco descubrirá los misterios de su origen y la identidad de su progenitor.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor