La hija del Técol
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Mi madre está de los nervios, mil veces más excitada que yo mismo, que no me encuentro exactamente nervioso sino algo incómodo y tenso.
Y no debería ser para tanto, simplemente sucede que esta noche voy a conocer a los padres de la chica con la que salgo desde hace tres años. Y al fin ha llegado ese gran día, precisamente hoy -veinticuatro de diciembre- voy a conocer a la familia de la mujer a la que amo.
Me da cosa dejar a mi madre sola esta noche, la verdad, pero Cecilia ha insistido tanto que no puedo negarme. Por otro lado mamá está encantada, no le importa que nadie haya sugerido invitarla a ella, sólo quiere que mis relaciones con esa chica se “formalicen”.
© Archiduque Rainer Della Maif von Medina Arunda und Taxis
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El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
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Mi hermana me había contado también cuando éramos dos crías una divertida historia que hacía alusión a otra real hembra de la familia, historia que le había sido referida por una nanny que entró al servicio de la casa desde el nacimiento de Margot. Al parecer, la bisabuela Dolores, una castellana de rompe y rasga, casada con un rico cacique de pueblo y con seis hijos, se enredó sin enmienda en la urdimbre de un representante de tejidos de Tarrasa, que había ido a parar por allí ofreciendo su género, y ni corta ni perezosa abandonó marido, hijos, casa y fortuna y se fugó con el desconocido, que era doce años menor que ella. Nadie la volvió a ver nunca más después de aquella noche en que una carreta clandestina la había arrancado de su cárcel dorada.
Mi hermana me había contado también cuando éramos dos crías una divertida historia que hacía alusión a otra real hembra de la familia, historia que le había sido referida por una nanny que entró al servicio de la casa desde el nacimiento de Margot. Al parecer, la bisabuela Dolores, una castellana de rompe y rasga, casada con un rico cacique de pueblo y con seis hijos, se enredó sin enmienda en la urdimbre de un representante de tejidos de Tarrasa, que había ido a parar por allí ofreciendo su género, y ni corta ni perezosa abandonó marido, hijos, casa y fortuna y se fugó con el desconocido, que era doce años menor que ella. Nadie la volvió a ver nunca más después de aquella noche en que una carreta clandestina la había arrancado de su cárcel dorada.
Mi familia y otros animales (I)
Yo no creía ser especialmente promiscua, pero me gustaba divertirme, como a todo el mundo a esa edad; toda la vida me había gustado entrar y salir, seducir y ser seducida, y Diego no era más que un peldaño más en la escalera, casualmente el actual, pero uno más al fin y al cabo. A mis padres sí les gustaba el muchacho: ingeniero agrónomo, de buena familia, educado, culto, con presunto carácter para domarme... ¿por qué no me decidía por fin a sentar la cabeza? Ya iba siendo hora y ésta era la ocasión perfecta ...
Noticias
Siempre que le preguntan, Quim Monzó explica que Mil cretinos es su libro más alegre, pero no es verdad. Hay humor: un humor negro que tiñe los diecinueve relatos de este libro, pero ¿alegría? Quizá confort, porque resulta alegremente reconfortante pasar cuentas con el dolor, con la vejez, con la muerte, con el amor y con el desamor, con las rencillas cotidianas, con el vacío del paisaje. En Mil cretinos Monzó observa, divirtiéndose, el equilibrio entre la dicha y la desdicha: el hervor de la tristeza bajo un cielo tan azul que resplandece de felicidad. «Monzó sabe hacer que el lector sonría a pesar de ir hundiéndose paulatinamente en un cúmulo sensacional de miserias cotidianas. Son unos cuentos tan tristes y terribles como los que escribía Virgilio Piñeira» (Ponç Puigdevall, El País); «La mayor de las ternuras disimulada tras una inmisericorde crueldad. Qué grande es Quim Monzó» (Julià Guillamon, La Vanguardia).
Fahrenheit 451
"De alguna forma, en Estados Unidos todo tiene que producir dinero y todo ha de ser una competición", declaró el escritor estadounidense Chuck Palahniuk. El autor de 'El club de la lucha' presenta estos días en Madrid su última novela 'Snuff' (Mondadoori), en la que narra el reto al que se enfrenta una actriz porno, Cassey Wright, que quiere batir un record mundial de "polvos" consecutivos con hombres distintos en la última película que realiza.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor