Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
La mala cabeza de Lola
Lola era una chica alegre y pizpireta, aunque algo distraída. Su problema era que tenía muy mala cabeza, como siempre le decía su madre, y no es que fuera una alocada irresponsable, no, el problema era que siempre se le olvidaba la cabeza por ahí en cualquier parte y claro, cuando se acordaba era un follón tener que estar buscando dónde se podía haber dejado su cabecita. Se la dejaba dentro del armario, encima de la nevera, debajo del sofá o la cama y luego, de repente, notaba una ligereza increíble en el cuerpo y exclamaba "¡¡ostras, la cabeza!!, ¡ya me la he dejado olvidada otra vez por ahí!". (Naturalmente, si podía decir esto es porque, además, Lola era una ventrílocua muy habilidosa).
HOY NO ES UN BUEN DIA
- Yo no digo que no seas un buen escritor, sino todo lo contrario. Lo único que intento es hacerte entender que estamos en un negocio y nos debemos a un público y es precisamente ese público quien nos mantiene. No creo que debas hacer una montaña de un granito de arena.
- ¿No? ¿Me estás acusando de desfasado ante mis propias narices y me dices que exagero?
- Te lo repito por última vez: los lectores están ya aburridos de tanto sexo. Lo que quieren ahora es ficción, drama, situaciones grotescas, cualquier cosa antes que una vulgar escena de cama. Eso tuvo su auge en su momento, pero hoy por hoy hasta mi hijo de 16 años está ya de vuelta de todos estos temas. Prefieren mil veces a un tío clavándole una estaca en el corazón a un vampiro antes que todo lo que tú escribes. ¿Te ha quedado claro o traigo a un traductor que te lo explique?
- ¿No? ¿Me estás acusando de desfasado ante mis propias narices y me dices que exagero?
- Te lo repito por última vez: los lectores están ya aburridos de tanto sexo. Lo que quieren ahora es ficción, drama, situaciones grotescas, cualquier cosa antes que una vulgar escena de cama. Eso tuvo su auge en su momento, pero hoy por hoy hasta mi hijo de 16 años está ya de vuelta de todos estos temas. Prefieren mil veces a un tío clavándole una estaca en el corazón a un vampiro antes que todo lo que tú escribes. ¿Te ha quedado claro o traigo a un traductor que te lo explique?
No hay monjas en Londres
El vuelo, que prometía ser corto, -“Apenas hora y media”, me habían asegurado en la agencia- se me había hecho eterno, debido en gran parte a los compañeros de viaje que me tocaron en suerte. Ocupaba el asiento de mi derecha, junto a la ventanilla, un hombre joven, moreno, muy guapo, con ese aspecto de elegante desaliño que delata a quien lo tiene todo y aparenta no poseer nada, que me dedicó una seductora sonrisa, dos níveos arcos de exagerada perfección, cuando ocupe mi asiento a su lado; sin embargo, tan prometedor y atractivo compañero de viaje se quedó dormido nada más despegar, comenzando a roncar casi instantáneamente, los ojos entornados que parecían mirarme de soslayo, la boca abierta mostrando sin tapujos su artificiosa arquitectura, un fino hilillo de saliva corriéndole barbilla abajo. De vez en cuando su cabeza, en medio de un más que inquieto sueño, caía hacia un lado, generalmente el izquierdo, amenazando con ir a parar sobre mi hombro, salpicando mi mejor chaqueta con su saliva ...
Noticias
El buscador vuelve a la carga en su estrategia de incorporación al negocio de la venta de libros - Ofrecerá, antes de final de año, un catálogo de 400.000 títulos
La novela ha sido galardonada con el Premio RTL-Lire 2010.
Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor