La clave de humor tal que en estas fechas, no destila precisamente tiempos de bonanza para el personal de a pié. Pero de cuando en vez asoma la límpida visión de un escritor famoso que revolviendo en la pequeña y ficticia historia de una familia de terratenientes con ínfulas de grandeza que ya fué protagonista años ha de otra salida literaria.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
COMO UN ENANO
Los Anales de Gaula: Jalogüin o la cultura de plástico.
Contaba mi madre de la Gaula rural en la que vivió su infancia, de aquellas noches de Ánimas –las del 1 al 2 de noviembre– en las cuales ahuecaban calabazas, ponían velas en su interior y las colocaban sobre muros o sobre postes en zonas oscuras de los caminos, que eran la mayoría, con la ingenua intención de asustar a viandantes ocasionales. Nada decía de la costumbre de ir la muchachada por las casas pidiendo a sus habitantes, acaso porque ya se había perdido en aquellos comienzos del siglo XX, como otras por la voraz emigración de la centuria anterior. Costumbre que había existido al menos desde el XVI si damos crédito a los intentos de suprimirla de un obispo mindoniense que le parecía fatal entre otras muchas razones porque recibian más obsequios los hijos de los ricos que aquellos de quienes estaban verdaderamente necesitados. Alguna cosa consiguió erradicar como las comilonas en honor de los muertos dentro de los templos parroquiales, que al ser los camposantos un anexo alrededor de las iglesias y dado la crudeza del clima durante ese carnaval de otoño no parece extraño que acabase por desplazarse el banquete de las tumbas al edificio cubierto más a mano.© Galaor
jazminero otoñal
Puede que la bonanza, ese subidón de temperatura del finde cause despiste al enterado de todo. Puede que moleste a la santa la rebeca y que el jersey del paseo vespertino estorbe más de la cuenta. Pero sí. Estamos a fines de octubre y las hojas de árboles e hiedras empiezan a alfombrar de oro los suelos de calles y terrazas.
Noticias
Me las prometía muy felices de encontrar en este primer Ellroy que cae en mis manos la famosa concisión de estilo que ha hecho célebre al autor. Concisión que ha alcanzado en los últimos tiempos niveles abstractos según me contaron. Pero a pesar del alentador título, por seco, en “El asesino de la carretera” y chimpún, se puede tropezar uno con muchas otras cosas, pero en absoluto con la concisión. Tal vez sea éste fenómeno que se ha decantado en los últimos tiempos ya que la novela que nos ocupa aunque escrita en 1986, llega este año a los escaparates patrios con carácter de estreno preferente.
Rudyard Kipling (1865, Bombay-1936, Londres), gran novelista y poeta británico, era hijo de un profesor de Escultura Arquitectónica establecido en Bombay. Los primeros cinco años de su vida los vivió casi como un indígena, correteando por los bazares y hablando indostaní, con su aya portuguesa y su criado hindú Meeta. A los 6 años sus padres lo enviaron a Inglaterra para recibir la consabida educación británica. Kipling reconoció esos años como los peores de su vida. Cinco años más tarde, ingresó en el United Service College, en Devonshire, y como no podían permitirse estudios superiores, su padre le encontró un empleo en Lahore, (Punjab) como asistente editor de un periódico local. Llegó a Bombay en octubre de 1882, hasta principios de 1889, en que fue relevado de su cargo.
La nueva y esperada novela de la escritora chilena Isabel Allende, "La isla bajo el mar", la historia de una esclava, una mulata vendida a los nueve años a un francés dueño de una importante plantación de azúcar en el Santo Domingo del siglo XVIII, llega mañana a las librerías de toda España y Latinoamérica.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor