(Me quiere?
No me quiere)
(No hay historia que no pueda ser contada mientras me fumo un cigarro.)
Serían las dos cuando llegamos a la playa. Nos sentamos bajo una manta sobre la arena. Bebimos, reímos, fumamos... A nuestras espaldas la noche desmayada sobre esta ciudad inútil.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Alas de mosca
PLACER ETERNO
Navegar, volar, quizá una mezcla de ambas cosas. Acompañantes, la cantidad exacta, de todas clases y modelos. Herramientas de trabajo bastante descuidados, transportes de cargas, vehículo de fin de semana; pocos recientes, lujosos y potentes apenas alguno. De todos los colores. Las prisas justas. Temperatura de veintitrés grados. El sol a la espalda, ya bajando. Sin viento. Suelo seco. El estado ideal trasladado al asfalto que provocaría el que un surfista rezumara serotonina. Y el destino me había puesto ahí en ese justo momento. No tenía más que aprovechar la ocasión y disfrutar.
¡EL QUE NO CHILLA NO MAMA!
No todas los vecinos reúnen los requisitos para ser considerados como tales; hay personas que "son vecinos" y hay otras que no pasan de ser "el que vive al lado", o "la de enfrente de casa", como ocurre con el fulano que mora tras mi medianera, un sujeto aparecido hace unas semanas al que aún no he visto pero sé que es esmirriado, pálido, de algo más de metro y medio de altura, de gruesos anteojos de carey oscuro, tímido, escurridizo y, encima, de mirar ladeado. El hombre tiene un perro, un cuzco juguetón y de agradable aspecto pero que suele ser molesto. Hoy, sin ir más lejos, estaba yo limpiando las hojas del jardín trasero cuando el cuzco comenzó con su prédica diaria.
Noticias
Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».
Siguiendo la estela marcada por mi compañera Sarah con Algo alrededor de tu cuello, en lo que a autores de países desconocidos (literariamente hablando) se refiere, entre las novedades de este mes de Septiembre me han llamado la atención dos libros que provienen de escritores vietnamitas, y hoy os traigo el primero de ellos. Se trata de El barco, que vió la luz el pasado día tres publicado por Mondadori a un precio de 19,90 euros, y que ha sido escrito por Nam Le.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor