
De los obituarios que leo -algunos perpetrados sin cariño por becarios maldispuestos para el archivo de moribles- me quedo con el propio texto que dejó Delibes como introducción a sus obras completas y que publica hoy La Información.
Advierto que es tristísimo, y que a mí me afectó mucho más que la noticia de su muerte, hace unas horas. En él cuenta que murió como escritor hace doce años en la sala de un quirófano y que acabó como más temía, "incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad". Y que el otro Delibes, el que le sobrevivió, se dedicó a la vida contemplativa.
Pero también describe a un hombre que dedicó su vida a su verdadera pasión, y lo hizo con verdadera pasión, hasta que ya no pudo. Ojalá pudiera yo, que me pierdo en la más minúscula de las efervescencias, decir lo mismo.
Vía | lapetiteclaudine
la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor