Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y sesenta centavos de esos eran peniques. Peniques ahorrados uno a uno.
Ella los había contado tres veces. Un dólar y ochenta y siete centavos, y al día siguiente sería Navidad.
Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y sesenta centavos de esos eran peniques. Peniques ahorrados uno a uno.
Ella los había contado tres veces. Un dólar y ochenta y siete centavos, y al día siguiente sería Navidad.